Dependencia energética: Latinoamérica enfrenta riesgos ante posibles restricciones de diésel estadounidense
Un informe de Goldman Sachs advierte que México, Ecuador, Chile y Perú dependen en más de la mitad de su consumo de diésel de las exportaciones provenientes de Estados Unidos.

América Latina se posiciona como la región con mayor vulnerabilidad ante una eventual restricción en las exportaciones de diésel desde Estados Unidos, según un análisis reciente difundido por Goldman Sachs. El estudio destaca que las economías de México, Chile, Perú y Ecuador cubren más de la mitad de su demanda interna mediante importaciones provenientes del mercado estadounidense, lo que genera una dependencia estructural crítica para el transporte de carga y el sector industrial.
Para el caso de México, la situación se entrelaza con las operaciones estratégicas de PEMEX y la capacidad de refinación del Sistema Nacional de Refinación. Aunque la Secretaría de Energía ha enfatizado en diversas ocasiones la meta de alcanzar la autosuficiencia en combustibles, la realidad operativa muestra que el suministro constante de destilados, como el diésel, sigue sujeto a la dinámica de precios y disponibilidad del mercado internacional y las refinerías de la costa del Golfo en Estados Unidos.
El informe subraya que cualquier disrupción en las cadenas de suministro o cambios en las políticas de exportación de la nación vecina impactarían de manera directa en los costos logísticos de la región. En el contexto mexicano, esto podría traducirse en presiones inflacionarias sobre el costo del transporte de mercancías y productos básicos, dado que el diésel es el principal motor del transporte terrestre de carga en todo el territorio nacional.
Ante este escenario, analistas sugieren que las autoridades económicas deberán fortalecer la resiliencia de la infraestructura energética nacional. La estrategia a mediano plazo, según lo planteado por especialistas del sector, implica acelerar la modernización de la capacidad instalada para mejorar la producción interna y reducir la exposición a la volatilidad de los precios externos, garantizando así la estabilidad necesaria para la cadena de suministro nacional.
El mercado energético global mantiene una vigilancia estrecha sobre los flujos de combustibles hacia América Latina, considerando el papel fundamental que juega el diésel para las actividades extractivas, agrícolas y de transporte comercial. La interconexión existente entre las refinerías estadounidenses y la demanda latinoamericana configura un mapa de riesgos que, según las advertencias financieras, requiere una gestión cuidadosa de las reservas estratégicas y la diversificación de proveedores a largo plazo.


